
En un texto de 1910, una noche de octubre, quien era todavía Oscar Alejandro Agustín Schulz Solari, termina diciendo: "-Oh, ¿qué manos, qué llamadas me llevarán al aire puro, al sol radioso y al satisfecho mediodía? En esta lucha angustiosa me haré veterano; con mis manos, mis ojos, y oídos ávidos, con mi ardiente e hirviente cerebro encontraré el camino; si no lo hay,si no hay país sin angustia para mi, todo yo, dentro de mis pensamientos, para mis hermanos, me haré un mundo!"


No hay comentarios:
Publicar un comentario